miércoles, 6 de agosto de 2008

Olvidar todo

Memoria blanca de infinitos petalos,
que ayer cuando te sentia no solo
pude ver el amanecer si no tambien
el anochecer de un cielo que no volveria
a ver nunca.

Por todas las sombras que veo,
me he quebrado y me he vuelto
a reparar sola, que el tiempo se ha
ido y no he podido recordar nada.

El alma de mi cuerpo no tiene esa
sutil fragancia que tenia cuando
estabas a mi lado y por mas que
intento recordarte no puedo.

El sol me tiñe de un cuerpo que
ha sido el que olvide hace mucho
tiempo atras, que cuando te tuve
todo recordaba.

Muerte y mas muerte

La muerte está hoy en mis ojos
como cuando un enfermo sana,
como cuando se camina después de la enfermedad.

La muerte está hoy en mis ojos
como aroma de mirra;como cuando bajo la vela del barco un día de viento.

La muerte está hoy en mis ojos
como el perfume de nenúfares,
como cuando te sientas en el margen de la embriaguez

La muerte

No hay ruinas,solo los efectos del ácido
del tiempo los avatares del olvido
obras hundidas en un mar totalmente negro.

Hay silencios de verbos
porque carecen de sentido
porque son la cárcel del presente.

Por tu piel las huellas
como hojarasca
de mis labios.

Sé que habrá otros amaneceres
y otros abrazos
y mi corazón se derramará
entre la ternura de tu cuerpo.

El peso que te hace profundo
y la ciénaga que te respira desde
dentro desde tu centro.

Fluirá la noche líquida del mercurio
de todos los espejos que
un día te reflejaron.

No es el olvido,son los restos naufragados
en el tiempo, es una historia personal,
inmediata, desde otro espacio roto en visiones.

De repente vi alejarte

De repente te ví alejarte
y sentí un vacío frío
por las lindes de la distancia.
Tu rostro se torno antiguo
y afloraron expresiones ignoradas.
Verte como fuiste
sintiendo como surgían los rostros que desconozco
aunque no me son del todo ajenos
porque están por debajo de tus gestos
como una sombra sosteniéndote.
Y ese corredor por el que te pierdes
y te reencuentras
mientras busco tus huellas en mis manos
las memorias de tu tacto por mi cuerpo.
Un sonido amarillo y polvoriento
sordamente
desdibuja la distancia que nos une.
Mientras tú duermes
velándote
temo a un abismo
emboscado
aguardándonos
y lloro esperando que regreses
sin atreverme a tocarte
solo y mudo
junto a tí.